662 422 236 | info@altajoproducciones.com

Memoria Histórica

Por fin, los restos de Timoteo

Es una mañana soleada y aunque el aire diáfano invita a la relajación, el ambiente se respira tenso. Hay demasiada ansiedad en torno a la fosa común que se excava en el Cementerio de Guadalajara, para encontrar los restos de Timoteo Mendieta, fusilado el 15 de noviembre de 1939, siete meses después del término de la Guerra Civil Española.

Quienes acarrean palas, carretillas y cepillan con la delicadeza de un joyero los restos encontrados, son voluntarios de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, ARMH. Entre ellos también hay cierta presión: es la segunda excavación que realizan con el mismo objetivo. La primera no tuvo resultado y dejó una gran decepción a la verdadera artífice de la búsqueda: la hija de Timoteo, Ascensión Mendieta, quien a sus 91 años aún no perdía la esperanza de encontrar los restos de su padre, a quien dejó de ver a los 13 años.

El hombre que se busca tras puñados y puñados de tierra áspera, dura y seca, no es cualquiera. Timoteo Mendieta era presidente del Sindicato de la Unión General de Trabajadores, UGT, de su pueblo, Sacedón, ejecutado tras un consejo sumarísimo y condenado a muerte por “auxilio a la rebelión”. Tenía 41 años cuando lo mataron y arrojaron su cuerpo a la fosa común que se abrió, 80 años después.

La exhumación de esta fosa, fue posible gracias a una querella presentada por organizaciones humanitarias de Argentina y España en 2010 en los tribunales de Buenos Aires, para investigar sobre el genocidio y los crímenes de lesa humanidad cometidos contra miles de personas durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. La llamada “Querella Argentina” se abrió aludiendo al principio de jurisdicción universal y es la única abierta por las violaciones de derechos humanos cometidas durante en este oscuro periodo de la historia española.

La querella iluminó la esperanza de Ascensión de encontrar los restos de su padre, al punto de cruzar el Atlántico cinco años atrás para prestar declaraciones en el proceso que instruye la jueza María Servini de Cubría. La jueza ordenó buscar a Mendieta en enero de 2016 y debió enviar un nuevo exhorto en 2017 para seguir intentándolo.

La cara de satisfacción de la empecinada hija tras conocer que finalmente el estudio forense confirmaba la identidad de los restos, no aparece en este reportaje fotográfico. La dejamos a la imaginación y en memoria de tantos y tantos familiares de víctimas de violaciones de derechos humanos en el mundo, que murieron sin lograr este objetivo.

En España, hay 114.226 hombres y mujeres que permanecen en fosas comunes, sin haber sido identificados y enterrados de manera digna por sus familiares. Cumple el triste récord de ser el segundo país en el mundo en número de desapariciones después de Camboya.

Las pocas exhumaciones que se han podido realizar desde el año 2000 cuentan con apoyo de privados como la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, donaciones de particulares nacionales y extranjeros, pero en ningún caso con apoyos estatales. La Ley de Memoria Histórica de 2007 fue insuficiente y aunque puso de manifiesto el problema en la opinión pública, no abordó el tema en toda su complejidad y extensión.

El presente trabajo en construcción, quiere visibilizar el trabajo de cientos de voluntarios que dedican su tiempo a desenterrar el pasado de España. Como artistas latinoamericanos, conocedores de experiencias similares en nuestros respectivos países, nos conmueve el ímpetu con que luchan contra un Estado que hace oídos sordos de un pasado que necesita reparación. Esta muestra pretende ser un homenaje a esa lucha.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Cerrar menú